En la última actualización estadística del INE sobre la situación del Estado, hemos sabido que la tasa de paro supera ya ligeramente el 20% de la población activa, esto es, más o menos el doble de la media europea (unos 4.800.000 desempleados). Pese a ser una situación horrorosa, no es la primera vez que esto pasa en nuestro país, puesto que ya en 1984, y durante la crisis de 1994, rondamos esta cifra.
Puesto que la crisis afecta a toda Europa, ¿cómo es que nuestra tasa de paro es tan superior al resto de países inmersos en problemas económicos? Lo primero que hay que destacar es que España tiene un elevado nivel de paro estructural. Esto quiere decir que tanto en las épocas de bonanza como en las de crisis como la que vivimos, las tasas de paro se mantienen elevadas.
Una posible explicación es el nivel formativo de los trabajadores. Con un elevadísimo nivel de fracaso escolar, podemos ver que la tasa de paro juvenil es del 44%. Durante la época de crecimiento económico, nos hemos visto inmersos en un modelo basado en sectores que generan poco valor añadido, básicamente turismo y construcción. Era en los momentos de alegría económica donde se debería haber invertido los fondos que entraban de estos sectores en tecnología y especialización, en formar a trabajadores para tareas específicas que generen alto valor añadido, es decir, riqueza.
En lugar de eso, se reinvirtieron los fondos que entraban en construir más, especular y generar más servicios, sin pensar que son sectores que tienen un techo limitado y que tarde o temprano cederían, debido a su debilidad estructural. Esto se debe a la tendencia del español medio a no arriesgar, por miedo al fracaso; si algo funciona, invirtamos en ello.
Es paradójico como se defiende en la actualidad la necesidad de construir el corredor mediterráneo de ferrocarril. Ojo es una buena idea, que facilitará y agilizará, si se llega a construir, el intercambio de mercancías y personas con el resto de Europa. El problema es el argumento principal que dan para justificar su construcción: para que las industrias europeas puedan establecerse atraídas por el corredor. Estas empresas contratarán mano de obra y el paro bajará en la zona. Es una verdad a medias. En mi opinión, esto se debería haber hecho hace muchos años, antes de que, precisamente las industrias, se deslocalizaran y se desplazaran al este de Europa. Ahora difícilmente conseguirán atraerlos de nuevo, sobretodo porque en España los impuestos son mas elevados que en el este de Europa.
Otro punto a tener en cuenta son los estudiantes universitarios. Se forman trabajadores con alto nivel de formación, pero por desgracia, no se generan puestos de trabajo suficientes para absorberlos, debido a lo que comentábamos antes, la falta de inversión en sectores que generen riqueza. Esto desemboca en desánimo entre el colectivo universitario, que está abocando que muchos ya empiecen a pensar en emigrar a países donde su formación sí se vea valorada y satisfecha con trabajos a corde de su nivel.
Desde luego muchas son las causas del paro que hay en España. La primera de ellas es la crisis que asola a Europa, sobretodo, y a Estados Unidos. Pero no debemos escudarnos en ella para justificar todo lo que pasa. El problema viene de la estructura económica del país y de la falta de evolución. Es un problema que llevamos arrastrando durante años, y que ahora constituye una mochila demasiado pesada para salir adelante con rapidez, ya que no estamos preparados para sostener una economía en el que la construcción y la especulación no tiren del carro.
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