En el informe recientemente publicado por el Fondo Monetario Internacional sobre Perspectivas Económicas Mundiales observamos que se rebajan las perspectivas de crecimiento del PIB español respecto a las previsiones del Gobierno. Así, mientras el Ejecutivo preveía un crecimiento para el 2011 del 1.3%, y del 2.5% en 2012, el FMI prevé un crecimiento del 0.8% y del 1.1%, respectivamente.
También destacar que echa por el suelo las previsiones de Estados Unidos, que preveían un crecimiento del 2.5%, por el 1.5% que estipula el FMI.
Está claro que la economía de los países occidentales tiende al estancamiento, por lo que no se prevé una mejora ni a corto ni a medio plazo.
Hay que estar atentos hacia dónde se dirigen las economías de los países emergentes, ya que este año Brasil, por ejemplo, cerrará con un crecimiento del 6.6%, y se prevé para el 2012 un crecimiento del 4%. La India, Brasil, China, son considerados los nuevos motores económicos del futuro, ante las castigadas economías occidentales, por lo que conviene aislarlas de la crisis y que tengan un crecimiento sólido y sostenido, impermeable a las causas que originaron la crisis en las grandes economías del mundo.
Resumiendo, estamos inmersos en un proceso de incertidumbre y dudas, justamente lo que más daño hace a los mercados financieros.
A final de año podremos hablar con un poco más de propiedad sobre la tendencia de los mercados y de los PIB de las principales potencias económicas.
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