miércoles, 28 de septiembre de 2011

Los principios de la contabilidad

El Plan General Contable marca unas normas básicas a tener en cuenta a la hora de llevar la contabilidad de una empresa, que pasamos a enumerar:
- Empresa en funcionamiento: se considerará que la empresa continuará su actividad en el futuro, es decir, no se llevará la contabilidad con la idea de que una empresa puede cerrar en breve.
- Principio de devengo: los gastos e ingresos se contabilizarán cuando se produzcan, independientemente de si se han cobrado o pagado. Por ejemplo, si emitimos una factura a un cliente, hemos de contabilizar ese ingreso, aunque la factura la cobremos, por ejemplo, dentro de un año. Lo mismo con los gastos, si compramos un bien a plazos, por ejemplo, el gasto se contabiliza por el total en el momento de la compra, aunque lo vayamos pagando poco a poco.
- Principio de uniformidad: una vez tomamos un criterio para llevar la contabilidad, hemos de mantenerlo en el tiempo.
- Principio de prudencia: a este principio lo denomino el de la sensatez, cosa que muchas empresas y Administraciones no aplican a la hora de llevar sus cuentas. Hemos de contabilizar los beneficios cuando se producen; para los gastos previsibles, en cambio, sí se deben dotar provisiones para cubrirnos las espaldas por si realmente se materializan.
- Principio de no compensación: no se pueden compensar partidas contables entre ellas.
- Principio de importancia relativa:  si la no aplicación de alguno de los principios anteriores no tiene una incidencia significativa sobre las cuentas, puede obviarse.

Éstos son los principios sobre los que cualquier contabilidad debe sustentarse. Habría que hacer un repaso rápido sobre las cuentas de grandes multinacionales y Administraciones Públicas (el caso de muchos ayuntamientos españoles es sangrante) para ver si se cumplen. Seguro que nos llevaríamos las manos a la cabeza en muchos casos.

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