Hoy lunes se han dado a conocer los resultados económicos que publica mensualmente el Instituto Nacional de Estadística, referentes al mes de agosto.
A simple vista destaca, no por su caída, sino por la magnitud de la misma, el desplome de la venta de viviendas. En concreto, un 38% menos respecto al mes de agosto de 2010. El nivel de ventas de pisos se situa ya a la altura del nivel existente en 2007.
Bien no se trata con esto de crear alarma social. Es una situación lógica. Ante la incertidumbre social que se está viviendo en la actualidad, en el que hay un elevadísimo nivel de paro, poca seguridad laboral, escasa confianza en la clase política, escasez de créditos bancarios, etc., la respuesta lógica del ciudadano de a pie es ahorrar, rehuir del consumismo y de la inversión. Como comenté en anteriores entradas, lo mismo pasó en Irlanda, pero con una diferencia: allí el precio de la vivienda cayó en picado, lo cual reequilibró el mercado. Aquí en cambio, la burbuja inmobiliaria ha explotado, pero no se ha traducido de momento en una rebaja drástica del nivel de precios de la vivienda, por lo que el sector se ha quedado parado.
La caída de la vivienda comporta, no una caída, sino un hundimiento total, del sector de la construcción, que junto a los recortes llevados a cabo por el gobierno (reducción muy fuerte de la obra pública), hacen que el sector esté buscando vías para reinventarse y resurgir, lo cual será complicado hasta que no se dé salida al stock de pisos vacíos que existen en la actualidad.
No todo son noticias negativas. Un sector que ha experimentado un gran crecimiento ha sido el del turismo rural. Desde el año 2001, la oferta de plazas turísticas rurales ha pasado de 43000 a 144000, favorecidas en gran parte por la venida masiva de turistas extranjeros. De nuevo el sector turismo tira del carro. No queda otra opción que aferrarnos a este sector, junto a la exportación, que son los sectores que están permitiendo a la economía española no caer estrepitosamente. Como se ha comentado en anteriores entradas, es un sector que genera muy poco valor añadido, poca riqueza, pero en estos momentos es un valor seguro en la economía española que conviene cuidar para que no se sobrecaliente, es decir, para que no se sature y se estanque.
Dentro de un mes analizaremos los resultados obtenidos del mes de septiembre, con la previsión de que serán bastante negativos, ya que con el regreso de las vacaciones, volvió a su vez la contención del gasto, el miedo a qué pasará en el futuro y las dudas, muchas dudas.
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