Resulta paradójico que Irlanda, uno de los tres países de la Unión Europea que hubo de ser rescatado, muestre unos resultados económicos tan positivos, y tan optimistas, a estas alturas de año. No olvidemos que el valor del rescate fue de 85000 millones de euros, casi nada.
Pues bien, en el primer trimestre de 2011, Irlanda creció un 1.9%, y en el segundo, un 1.6%, un punto porcentual más de lo que la Unión Europea tenía previsto para todo el año.
El origen de la crisis irlandesa fue similar al español: auge del sector inmobiliario, lo que llevó a la especulación, y, finalmente, a la crisis del crédito bancario. Para contrarrestarla, aplicaron fuertes medidas de austeridad, recorte en el gasto público y aumento de los impuestos. ¿No nos resulta conocido? pues sí, en España se están aplicando medidas parecidas, pero hay una diferencia: el precio de la vivienda en Irlanda ha caído en picado (se espera que el precio pueda bajar hasta un 80% respecto al nivel de precios anterior a la crisis), debido a la gran cantidad de viviendas en stock que existían. Esta caída está facilitando que se depure en cierta medida su economía. En España la caída del valor de la vivienda es muy inferior, al menos de momento, por lo que continuamos en situación de atasco (enorme nivel de stock de viviendas vacías que no se consiguen colocar, con las pérdidas que ello supone).
Otro acierto de Irlanda ha sido mantener muy bajo el impuesto de sociedades, con lo que consiguen que grandes compañías europeas trasladen su actividad al país.
Viendo todo esto podríamos pensar que han dado con la tecla correcta para salir de la crisis. No es así del todo, ya que el paro va en aumento, y los jóvenes, movidos por el desánimo, están optando por emigrar al extranjero. Sí, como en España.
Todo esto nos hace pensar que sí están haciendo cosas bien, pero que también esta austeridad y recortes están produciendo los mismos efectos que en nuestro país. De hecho, los principales analistas europeos no echan las campanas al vuelo, ni mucho menos, con Irlanda. Consideran que queda aún mucho trabajo por hacer, y que las vías para la recuperación pasan por seguir manteniéndose firmes en el control del gasto y aplicando medidas que atraigan la inversión extranjera y el fomento del empleo.
Fuente: El Mundo
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