lunes, 21 de noviembre de 2011

Pinceladas sobre el resultado de las elecciones generales

Como es sabido, se cumplieron las previsiones. El candidato del Partido Popular Mariano Rajoy ganó en el día de ayer, por mayoría absoluta, las elecciones generales al gobierno de España. En total, obtuvo 186 escaños de los 350 que componen la totalidad de la Cámara.
Hasta aquí, nada nuevo bajo el sol. Era de preveer que se produjera un duro castigo al gobierno saliente del PSOE, que se quedó en unos paupérrimos 110 escaños, el peor resultado obtenido por el partido en su historia democrática.
Ha ocurrido lo que comentamos, un voto de castigo, una necesidad de aire nuevo, algo en qué creer y en lo que ilusionarse, un cambio para ver si realmente se puede mejorar.
Hasta aquí lo que ocurrió. A partir de ahora, toca pensar en qué ocurrirá. Por el momento se preveé que el nuevo equipo de gobierno ocupará el cargo a mediados del mes de diciembre (se comenta que será la semana del 20 de diciembre). Y será entonces cuando tocará concretar las propuestas que se han intuido durante la campaña electoral, toma de decisiones, impopulares en muchos casos, y devolución de la confianza al pueblo, a  la economía española y a los mercados, ese ente abstracto del que tanto oímos hablar y que tanto daño está haciendo a las deudas públicas de las economías europeas; ya se sabe, en economía lo que es crisis para unos es oportunidad para otros.
Medidas como una nueva reforma laboral, cambios en el impuesto de sociedades, fomento de la contratación y de la creación de nuevos negocios, incentivos a la inversión, mejora del crédito, etc. se antojan urgentes para combatir la acuciante situación en la que nos encontramos.
Y sobretodo devolver confianza. Suena reiterativo pero es primordial recuperarla para el correcto funcionamiento de los mercados.
Durao Barroso comentaba al saberse el resultado de las elecciones que el señor Rajoy llegaba a la presidencia del Gobierno en un momento crítico, de máxima presión sobre la economía española, y aprovechaba para pedirle medidas aún más contundentes que las que se llevan tomando hasta ahora.
Independientemente de las ideologías de cada uno, es momento de remar en una sóla dirección y esperar que se tomen las medidas acertadas. Esperemos que éstas no consistan en un mero "más recortes", y sí se centren más en una profunda reforma estructural de la economía española, que afecte tanto al sector público, como al sector financiero y al sector privado, cada uno en su justa medida, y que al final no acabemos pagando el pato los de siempre, el ciudadano de a pie. Básico es para ello una reducción, aunque sea paulatina, leve, de las tasas de desempleo.
Ardua tarea sin duda. De momento el gobierno entrante se encuentra con la primera patata caliente, la intervención en el día de hoy del Banco de Valenciapor parte del Banco de España.
El paso de los días darán que hablar. Toca estar atentos.

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