lunes, 28 de noviembre de 2011

Reducción de la población activa

En el último año se está observando una tendencia que hacía años, muchos años, que no se daba en nuestro país: una salida al exterior de mano de obra. Los números no dejan lugar a dudas: se espera que a final de año hayan abandonado España un total de 580.000 personas, por unas 450.000 entradas. Este fenómeno se debe, básicamente, a un retorno de la población inmigrante a sus países de origen. Nos encontramos que gran parte de esta población estaba empleada principalmente en sectores poco especializados, como construcción y actividades afines. Pues bien, habida cuenta que han sido estos sectores los que más duramente han notado los efectos de la crisis, ha derivado que muchas familias se hayan planteado regresar a su país, donde invertir los réditos que hayan logrado, y donde buscar nuevas vías de obtener el sustento. Hemos de tener en cuenta que la mayoría de los países de Sudamérica, por ejemplo, no están sintiendo de manera notoria la crisis, que es más un tema que afecta a Estados Unidos y Europa (la ya tan comentada crisis de la deuda pública y del sector bancario).
Por otro lado, se estima que unos 50.000 jóvenes cualificados abandonarán este año España en busca de mejores oportunidades en países que les brinden la opción de encontrar un trabajo acorde a su formación académica. En anteriores entradas de este blog ya se ha comentado que uno de los principales problemas de la economía española es su estructura: alta dependencia de sectores poco cualificados, como construcción, turismo y servicios, y poco desarrollo de las actividades que generan un mayor valor añadido. Entristece ver cómo un núcleo importante de esa población que podría dar un plus a nuestra economía gracias a su alto nivel formativo han de abandonar España, acogidos por países vecinos que sí les proporcionan los medios para su desarrollo profesional.
Todos estos factores llevan a pensar que durante el año 2012 probablemente el número de desempleados se reducirá en unas 500.000 personas por este motivo. Podría parecer una buena noticia. De hecho estadísticamente lo será, y así se nos venderá. Pero hemos de analizarlo desde la perspectiva que se producirá a su vez una reducción drástica de la población activa de nuestro país, reduciendo la capacidad de trabajo del Estado.
Esta tendencia se mantendrá mientras la economía española no se asiente y se estabilice. Como ocurre en los momentos de expansión económica, se producen movimientos sociales que buscan satisfacer las necesidades y los déficits que marca la coyuntura económico-social de cada momento, hasta llegar al equilibrio, aunque en esta ocasión lograrlo cueste mucho más esfuerzo y sacrificio que lo que algunos se imaginaban cuando se inició la crisis.

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