Revisando cifras y datos de los países que han sido rescatados por la Unión Europea, resultó sorprendente comprobar las similitudes del proceso que ha llevado a Portugal a encontrarse en la situación en la que está ahora con el camino que está tomando España para solventar la grave crisis económica que atraviesa.
Sin querer entrar en un baile de números y fechas que no aportan nada, destacan hechos como la negación en un principio de los dirigentes lusos a solicitar el rescate europeo. Desde España se negó y renegó esta posibilidad, pero cada vez con la boca más pequeña, ya que nos vemos abocados a ello.
Mientras, las agencias de calificación internacionales fueron degradando la deuda pública portuguesa paulatinamente hasta llevarla al bono basura de la actualidad. Aquí estamos en el camino.
Medidas tan controvertidas como la subida del iva, recortes salariales a funcionarios, congelación de la inversión pública, etc. ya fueron llevadas a cabo con anterioridad por nuestros vecinos ibéricos, con el resultado de una recesión acelerada y con un aumento de paro a cifras récord.
Escándalos económicos (la región de Madeira ocultó un déficit de 5000 millones de euros) nos recuerdan a los líos que se lleva el gobierno central con las autonomías en nuestro país.
Salvando las distancias, ya que España por tamaño, volumen económico y potencial es bastante más poderosa que Portugal, vemos que la gran mayoría de medidas que se están tomando ya se han probado en otros países con anterioridad, y NO han funcionado.
Estamos de acuerdo en que son medidas para equilibrar presupuestos que estaban totalmente desfasados pero, reconociendo lo extremadamente mal que se han hecho las cosas en época de bonanza, no sería conveniente cambiar de estrategia, arriesgar, reinventarse? Si los recortes no son la solución, forman parte del problema?
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