Mucho se ha hablado estas semanas de la ya tan manida reforma laboral. ¿Es abusiva o insuficiente? ¿Era necesaria? Pues bien, para encontrar respuesta a las mil preguntas que nos genera, lo primero que hemos de hacer es huir de los extremismos y de las ideas preconcebidas, de los blancos y negros, ya que todo se puede resumir en un enorme gris.
Dicho esto, ante la pregunta de si era necesaria la reforma, la respuesta es un sí sin paliativos. La situación de la economía española era, y es, alarmante, y dar un giro a la situación es prioritario. Se pretende con ella incentivar la contratación de trabajadores, reducir la enorme tasa de paro que nos lastra. Para hacerlo, se adoptan una serie de medidas que abaratan el despedido y que incentivan las contrataciones indefinidas mediante bonificaciones y ayudas fiscales. Abaratando los costes de despido, se intenta que el empresario pierda el temor a realizar contrataciones, ya que le permite hacer despidos a un coste más que asequible cuando la situación lo requiera. El lado oscuro de esta medida es la alarmante perdida de derechos de los trabajadores al producirse el despido, afectando en especial a los que más años lleven dados de alta en su puesto de trabajo (algunas indemnizaciones son indecentes, después de una vida de servicio).
A la pregunta de si es suficiente, a los resultados nos tenemos que remitir. Sé que es ventajista que digamos esto habiendo pasado tan poco tiempo desde que se aprobó la reforma, y que la idea es que produzca efectos más a medio y largo plazo, pero lo cierto es que el nivel de desempleo no deja de aumentar. Si la reforma laboral no va acompañada de incentivos al consumo (Merkel??)y de una disminución de los costes de contratación (medida prevista de cara al 2013), ésta queda huérfana de los motores que realmente la harían efectiva. Por si no queda claro, insuficiente, más que insuficiente.
Desde un punto de vista subjetivo, estoy totalmente a favor de la reforma laboral emprendida. Pero la encuentro desasistida, asfixiada por la propia situación que pretende contribuir a solventar. Desde luego, hasta que el crecimiento económico no vuelva a acompañarnos, hasta que el consumo no mejore, en definitiva, hasta que la crisis no nos dé un poco de respiro, no sabremos hasta dónde puede llegar la eficacia de la reforma.
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