jueves, 10 de mayo de 2012

La necesidad de una hoja de ruta (o cómo generar tranquilidad)

Esta semana ha estallado en nuestra cara el grave problema que atraviesa Bankia. Después de "stress tests", auditorías realizadas por grandes multinacionales, infinitos controles por parte del Banco Central, nos damos cuenta que nada de eso ha valido para evitar la necesaria nacionalización de la entidad por parte del Gobierno. Será que estamos en crisis.
Esta semana ha sido Bankia, pero la anterior fueron los recortes en sanidad, o la anterior en educación, o la anterior nuevas reglas paa controlar el fraude fiscal, etc, etc; pónganle ustedes el orden que consideren oportuno.
La crítica no viene por hacer estas reformas. De hecho, habría que analizar medida a medida para comprobar si era necesaria, si era eficaz, suficiente, beneficiosa... No, la crítica viene por otro lado, o lados. No puede ser que cada semana sea un capítulo nuevo de esta novela de terror. Los famosos mercados, la economía española, las empresas, los sufridos ciudadanos, necesitamos estabilidad, coherencia y una hoja de ruta. Cada vez más analistas ven conveniente que las reformas se hagan con la mayor rapidez posible, asumir todo lo malo que tiene nuestra economía, decir, "oigan, hay esto, y vamos a tener que hacer x,y y z". El estar constantemente parcheando reformas, tapando agujeros en el barco que se hunde, lo que consigue es que vivamos en un ambiente de temor e incertidumbre, sin saber qué nueva mala noticia nos espera la semana siguiente, además de dañar aún más nuestra ya debilitada credibilidad internacional.
Reformas sí, sin ellas el sistema caería, pero el ritmo se empieza a vislumbrar que no es el adecuado. Desde Bruselas se van dando cuenta que tienen que aflojar un tanto el lazo que tienden sobre España, pero también se nos pide que se aceleren las reformas. La ya mencionada hoja de ruta, vamos.

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